NOTA DE TAPA

N° 11. Sumario

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Croacia en la Primera Guerra Mundial

A comienzos del siglo XX, volvió a plantearse la "cuestión eslava" en el Imperio Austrohúngaro. Los problemas acumulados consistían en retraso económico y educativo, además se asistía a una renovación de las culturas nacionales eslavas. Las reformas en el Imperio se convirtieron en algo indispensable, pero la Corte de Viena las rechazaba. El heredero de los Habsburgo, Francisco Fernando, había logrado darse cuenta de la necesidad de cambio, y por esta razón no era grato a la Corte, la cual, a pesar de haber estado bien informada por sus servicios secretos, no hizo nada para impedir el atentado en Sarajevo (junio de 1.914).

Por otra parte, los serbios advertían que con la unión y la autonomía acordadas por Viena a Eslovenia y Croacia, y a Checos y Eslovacos, el Imperio Austrohúngaro se estaba dando unas bases más sólidas y durables, y se alejaba así la concreción de la Gran Serbia -nacionalismo exacerbado, esbozado por Vuk Karadzic y auspiciado por la Iglesia Ortodoxa Serbia, según el cual “los serbios son todos y en todas partes”. Además, para conquistar lo que consideraba propio (Bosnia, anexada a Austria en 1.908), Serbia no podía atreverse a ir a una guerra sin antes asegurarse el respaldo de Rusia y la Entente (Francia e Inglaterra), quienes a su vez buscaban aliados contra Alemania y Austria. Una vez logrado esto ya no hubo más que esperar.
Desde el primer momento, Viena acusó a Belgrado de haber sido instigador del asesinato del príncipe. Las tergiversaciones y recriminaciones duraron más de un mes. Entonces, el gobierno austrohúngaro, contando con el apoyo del emperador alemán Guillermo II, se decidió por una guerra limitada creyendo que sería breve.
El 28 de Julio de 1.914, Austria declaró la guerra a Serbia. Rusia movilizó sus tropas el 30 de julio; Alemania, Francia e Inglaterra, el 1° de agosto. Bulgaria y Turquía, insatisfechas con la Paz de Bucarest que selló las Guerras Balcánicas de 1.912-13, se sumaron a las Potencias Centrales. El atentado de Sarajevo desembocaba así en una guerra europea, y rápidamente en la Primera Guerra Mundial.

Durante los cuatro años que duró la Guerra, los croatas sirvieron al ejército austrohúngaro en el frente contra los rusos. Sin embargo, las tendencias del pueblo croata eran consideradas por el Estado Mayor Imperial como "poco seguras", tomando en cuenta el auge de la idea "eslavista" que crecía entre ellos: unión con todos los Eslavos del Sur en una Federación. En aquellos años se creó en Roma el "Comité Croata", que luego se trasladó a Londres bajo el nombre de "Comité Yugoslavo", cuya fundación fue muy bien recibida por la diáspora croata, que entonces alcanzaba los 600.000. Los dirigentes políticos más conocidos del “Comité” eran los croatas Frano Supilo, Ante Trumbic e Ivan Meštrovic, quienes expusieron sus ideas a Nicolás Pašic, representante del gobierno serbio en el exilio y mandatario de la "Mano Negra", pero para quien el objetivo principal seguía siendo la creación de la "Gran Serbia" y no una Federación Eslava.

Después de los primeros éxitos de Austria, una gran parte de sus tropas fue enviada a Galitzia en el frente contra Rusia, y enseguida contra Italia, que entró en guerra junto a los Aliados mediante un pacto secreto firmado en Londres, y por el cual se aseguraba Dalmacia e Istria en caso de victoria.


En un último intento por evitar el derrumbe, Viena convocó al llamado “Club Yugoslavo”, cuyo presidente, el esloveno Anton Korosec, exigía la prometida unión de los eslovenos y croatas en un cuadro federal y dentro de las fronteras de Austria, oportunidad que fue desaprovechada por el Imperio.

En 1.917, la revolución bolchevique obligó a Rusia a salir de la Guerra. Los Aliados, cuyo principio era desmembrar al Imperio de Austria tan pronto terminara la guerra, presionaron a Pašic para que encontrara un terreno de entendimiento con el Comité Yugoslavo. Sin embargo, la “Mano Negra” continuaba oponiéndose a toda negociación para crear una Unión Eslava, e incluso amenazó de muerte a Nicolás Pašic y al rey serbio. Entonces, los principales miembros de la organización terrorista fueron detenidos y ejecutados en Salónica.
Serbia aceptó las discusiones en un plano más serio con el "Comité” y se elaboró un compromiso en Corfú (la Declaración de Corfú, 20 de julio de 1.917), en el cual se estipulaba la creación de un Estado común: el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. La Declaración establecía además que la dinastía serbia Karadjordjevic reinaría sobre el nuevo Estado, sujeto a una monarquía parlamentaria. Asimismo, se proclamaría una nueva constitución (con mayoría de dos tercios) fijando la futura organización del Estado, que aún se mantenía muy difusa: para los croatas y los eslovenos, el principio de un Estado confederal o federal era lo esencial, ya que esa era la causa principal por la que ellos luchaban contra el Imperio; para Pašic, la organización era concebida en forma muy centralizada y, desde luego, bajo la conducción de los serbios, lo cual permitiría, por otros medios, alcanzar su objetivo principal: la realización de la Gran Serbia.

En el verano de 1.918, Francia rechazó a las tropas alemanas más allá de Amiens. Alemania también replegó sus fuerzas de los Balcanes, y Bulgaria firmó el armisticio el 29 de septiembre de 1.918.

En las regiones eslavas del Imperio de Austria comenzaron a surgir nuevas estructuras políticas para la Unión de los Eslavos del Sur. En octubre de 1.918, con la caída del Imperio, se creó el Consejo Nacional de Zagreb, que incluía representantes de Croacia, Eslovenia, Bosnia y Voivodina; su presidente era Korošec, y sus vice Ante Pavelic, croata, y Svetozar Pribicevic, representante de la minoría serbia en Croacia.
El 24 de octubre Hungría se proclamó independiente, el 28 Checoslovaquia hizo lo propio. Al día siguiente, el Sabor votó la independencia de Croacia y confirmó al Consejo Nacional como único poder político en las antiguas provincias del Imperio. El 30 de octubre capituló Turquía.
El 3 de noviembre, fue liberado Belgrado; algunos días después, los ejércitos francés y serbio ocuparon Timisoara (en Rumania) y Voivodina. Los soldados serbios penetraron luego en Bosnia y llegaron a Sarajevo el 6 de noviembre, después a Zagreb y enseguida a Split y a Dubrovnik. Sin embargo, la costa croata, con la ciudad de Zadar, seguían ocupadas por Italia.

FUENTES

  • Bilandzic, Dusan. “Croacia entre la guerra y la Independencia”
    Ferón, Bernard. “Yugoslavia, orígenes de un conflicto”
    lzdavacki Zavod Jugoslavija. “1000 datos sobre Yugoslavia”
    Spoja Cortijo, José. “El espíritu croata”
    Glavich, Gaspar. “Mis lecturas sobre los 2000 años de la historia de Croacia”
    Mazuranic, Fedor. “Historia de la Nación Croata“
    Studia Croatica
    Bogdan, Henry. “La historia de los países del Este”
    Zubrinic, Darko. “Croatia - historical and cultural overview”