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Zagorje es una pequeña región ubicada en el NO croata. En su paisaje predominan las verdes praderas, lagunas y ríos, todo enmarcado por suaves colinas.


A 55 km de Zagreb, Krapina es el mayor asentamiento poblacional de Zagorje (4.700 habitantes), además de ser el principal centro económico, administrativo y cultural de la región.
La calidez de su gente, el estilo de vida tradicional que aún prevalece en las áreas rurales, y el dialecto kajkavskih, son los elementos predominantes que nutren la cultura de Krapina y reflejan su espíritu. Así, desde hace cuatro décadas, el "Festival Kajkavskih Popevki" (Festival de Canciones Kajkavskih), llevado a cabo a principios de otoño, la más bella época para visitar Zagorje, acentúa aquellos antiguos y tradicionales valores de la cultura regional, para evitar su desaparición bajo la presión de los tiempos modernos.


La historia de esta ciudad comienza con una leyenda. En tiempos del Imperio Romano, vivieron en las colinas de Krapina cuatro hermanos: Czech, Lech, Mech y la joven Vilina. Los tres varones lideraban un complot para acabar con el yugo imperial, pero fueron delatados por Vilina, quien estaba enamorada de un oficial romano. Czech, Lech y Mech asesinaron al amante de su hermana, y a ella la encerraron en una torre, mientras que el bebé de ambos fue cargado en los cuernos de un buey salvaje y conducido a través de las colinas. Se dice que un hermitaño encontró al niño y lo ocultó en el lugar que desde entonces es llamado Lepoglava, debido a la bella cabeza del pequeño. Los tres varones, temiendo represalias del ejército romano, marcharon rumbo al norte, donde fundaron el país Checo, Polonia y Rusia.


Los documentos escritos que mencionan por primera vez el nombre de Krapina datan del siglo XII. Con el transcurso del tiempo la ciudad se transformó en el sitio elegido por los monarcas húngaros para edificar sus castillos. En 1.347, el rey Ludovico I, durante su estadía en Zagreb, otorgó privilegios especiales a la clase media de la ciudad, facilitando así la construcción de un nuevo asentamiento a orillas del río Krapineica, y en claro detrimento de los nobles que controlaban “Vieja Ciudad”. El Concejo del Rey garantizó a los ciudadanos de Krapina un elevado grado de autonomía y agilizó el progreso de la agricultura y la creación de empleos.

A fines del siglo XVIII, Krapina se hallaba al mismo nivel de desarrollo que las más grandes poblaciones croatas, Varazdin y Zagreb. En aquella época, los trabajadores de Krapina fundaron las primeras asociaciones y gremios de la región, buscando proteger sus derechos civiles y laborales.
El turismo en Krapina comenzó recién a fines del siglo XIX, con la inauguración del Sanatorio Kneipp, un centro especializado en terapias naturales y que recibía a más de 800 pacientes por año.


En 1.899, en tiempos de acalorados debates científicos acerca del origen y evolución del hombre, un grupo de investigadores croatas halló restos fósiles de más de 130.000 años, en una excavación realizada en la colina de Hušnjak, en Krapina. Las investigaciones paleontológicas se extendieron por 6 años y fueron supervisadas por el Prof. Dragutin Gorjanovic-Kramberger, geólogo y paleontólogo croata y director del Museo Nacional de Zagreb. En total se hallaron 876 restos de Homo sapiens neanderthalensis, como así también numerosos restos de especies animales extintas (Ursus spelaeus, Rhinoceros mercki, Bos primigenius, Alces alces, Megaceros giganteus y muchos otros). El yacimiento de Krapina suministró la más amplia colección de restos de neandertales que se había encontrado hasta entonces. Los paleoantropólogos adquirieron a partir de este hallazgo nuevos conocimientos acerca de la morfología y el comportamiento de aquellos antiguos habitantes.

Por otra parte, en Krapina hay un amplio abanico de lugares para visitar: paseos por las bellas colinas, caminatas a través de bosques, visitas a viejas capillas y un sin número de sitios que, desde hace muchos años, son el destino elegido por grandes músicos, escritores y pintores.

La Iglesia de San Nicolás es la más antigua de todo Zagorje y, si bien se desconoce la fecha exacta de su construcción, es sabido que fue mencionada por primera vez en un escrito de 1.311. Desafortunadamente la estructura original fue destruída, pero esta nueva edificación (de 1.903) conserva algo de la antigua. La entrada tiene un estilo gótico tardío, y en el interior se hallan piezas de arte del siglo XVII, como así también un valioso órgano creado por el maestro Heferer.


La Iglesia de la Madonna de Jerusalem, contruida a mediados del siglo XVIII, es uno de los más bellos edificios del Barroco en la región. Fue destinada originariamente para guardar la milagrosa imagen de la Madonna, traida desde Jerusalem, que desde entonces hasta nuestros días, atrae a peregrinos de todas partes. La Iglesia está enmarcada por un cinturón octogonal, con pequeñas torres en cada vértice. En el interior del edificio hay un extraordinario órgano, pinturas y una rica ornamentación.

 

  • FUENTES
    Ramanan, Kharlena María. “Neandertales: Una Ciberperspectiva”
    www.krapina.com
    Grad KRAPINA